Nunca dejes de creer

Hola papá,

Uno de tus principales legados que me has dejado es ser del Atleti. Supongo que puede parecer una frivolidad ya que “sólo es fútbol”. Pero tú y yo sabemos que es mucho más y no todo el mundo lo puede entender.

Recuerdo con mucho cariño cuando íbamos juntos al Calderón y me metías a escondidas por prensa. Hay veces que he pensado que tú lo que querías era haber tenido un niño, y para muestra un botón 😉

Para mí el Atleti comenzó siendo la excusa para compartir momentos contigo pero después pasó a ser un sentimiento que nos unía.

Recuerdo la final de Lisboa y cómo tras perder, te llamé preguntándote: “¿Y ahora qué hacemos?” Y tu me contestaste: “Pues nada, a seguir porque es muy bonito ser del Atleti”

Esta forma de ver la vida es lo que te hacía especial. Podían venir situaciones duras pero siempre las afrontabas con un espíritu positivo y con energía para seguir adelante.

No es que nos diese igual ganar o perder. Somos del Atleti pero no somos tontos. La diferencia es que un resultado no es lo que decidía nuestra felicidad. Y eso te da un poder personal incalculable ya que tenemos el éxito garantizado. Las cosas podrán salir mejor o peor, siendo a fin de cuentas aspectos externos. Pero la actitud con la que afrontes esos hechos es lo único que depende de ti y en lo que puedes hacer algo.

Y al final la vida es eso. No es lo que (te) pasa sino cómo te lo tomas.

 

Me enseñaste que el coraje y el corazón son nuestras señas de identidad. Que hay que vivir con valentía, sin miedo, luchando por lo que queremos, pero siempre desde el amor. Porque si no ponemos el corazón en lo que hacemos, nada tiene sentido.

Es cierto que hemos sufrido mucho juntos viendo al Atleti. Pero quién dijo que fuese fácil la vida. Lo importante es seguir creyendo que merece la pena la alegría vivirla. Y eso eres tú, la alegría de vivir hecha persona. Y ahora que no estás en este plano, esa alegría sigue estando dentro de mí cuando te recuerdo porque tu cuerpo no está pero tu esencia es eterna.

Hay muchas veces que me río sola porque sé que harías alguna broma de lo que me está pasando en ese momento. No sé cuál es la frase exacta que dirías, pero sé que me haría gracia. Por eso, puede que eche de menos tu parte más física, como esos abrazos que tanto me reconfortaban, esos mensajes o llamadas al salir del trabajo, pero sigo sintiendo tu risa, tu alegría y tu amor dentro de mí.

Esto me recuerda lo que te escribí al poco de que murieses y que suscribo a día de hoy:

«CAMINO DE ROSAS»
Dicen que te has ido,
pero yo te siento muy cerca.
Dicen que estás muerto,
pero yo te siento más vivo que nunca.
Dicen que sólo hay silencio,
pero yo siento tu risa.
Dicen que va a ser duro,
pero yo siento que es un camino de rosas.
Porque qué más da si Tú allí, Yo aquí.
Si el dónde no es lo que importa sino con quién.
Y entre nosotros ya no hay espacio físico,
sólo (y ya es mucho) hay AMOR.
¡¡Qué mejor sitio para encontrarnos!!
(sin buscarnos)
Seguimos en contacto y… ¡¡AÚPA ATLETI!!

 

El 31 de diciembre de 2020 te dejé un audio dándote las gracias por quererme, apoyarme, cuidarme y respetar mis “espacios” (que ya sabes que tu hija te ha salido intensita). Me alegro mucho de haberte dejado esas palabras ya que sería la última Nochevieja que viviríamos juntos. Y he aprendido que cuando quieres a alguien es importante no dejarte nada en el tintero, ya sea por miedo o por vergüenza. Sé que no soy la más cariñosa de tus hijas pero tú me has enseñado a expresar mis sentimientos, a decir “te quiero” sin la boca pequeña. Lo hacías todo muy fácil.

A ese mensaje tú me contestaste con unas palabras preciosas, pero destacaré esta frase: “Tu eres la hija que cualquiera quisiera tener. Guapa, lista y antimadridista”. En un mensaje muy emotivo, con el corazón en la mano, y siempre una alusión al Atleti.

 

Por eso, Atleti eres tú, papá.

 

Y ahora es un orgullo para mí ver cómo hasta gente del trabajo me saluda en un correo formal diciendo ¡Aúpa Atleti!. Porque seguirás vivo si soy capaz de transmitir tu alegría, tu manera de vivir y de afrontar lo que me suceda, con el coraje por bandera, viviendo desde el amor y nunca, nunca, nunca, dejando de creer.

Adela

 

Sin comentarios

Deja tu comentario