Dale alegría a mi corazón

Hola papá,

Contigo he podido aprender qué es el AMOR, la fuerza que sostiene el mundo, lo que le da alegría a mi corazón.

Normalmente cuando pensamos en amor solemos asociarlo a las relaciones de pareja y me gustaría poder decir que ese ejemplo de amor me lo enseñaste al verte con mi madre. Pero no, fue con Pepa.

Yo no daba un duro por ti en “tema novias” porque todo hay que decirlo, tuviste unas cuantas. Pero de repente, llegó Pepa a tu vida y todo cambió. De repente sentaste la cabeza. Te veía sereno, ilusionado, contento. Feliz.

Cuando estábamos con el tema de tu herencia, hubo un momento en el que algo hizo “click” en mi cabeza. Me di cuenta que en el inventario no estaba escrito “Pepa”. Vi que el valor más preciado no estaba en esa lista.

Tanto a mis hermanas como a mí nos querías de serie solo por el hecho de ser tus hijas. No nos habías elegido (es lo que te tocó ;-)) para que estuviésemos en tu vida, pero a Pepa sí.

Con Pepa habías compartido casi 24 años de tu vida por decisión propia. Eso no me deja de sorprender ya que lo máximo a lo que he llegado yo han sido 8 años…

En Pepa había algo que tú viste y que yo también quería conservar como parte de ti.

Y a día de hoy te puedo confirmar, que tuviste buen ojo.

Creo que la que más te conoce en este mundo es Pepa y cada chascarrillo o anécdota tuya que me cuenta es como volver a tenerte aquí a mi lado.

Te diré que hasta te estoy empezando a conocer más a fondo, o al menos algunas partes de ti. Cada una tenemos unas vivencias contigo y ahora es alucinante cuando las compartimos.

De hecho, me acabo de enterar que tu famoso tomate frito, con el que tanto chantaje emocional nos hacías para que fuésemos a comer a tu casa, en realidad es una receta de Pepa. Aquí, papá, lo siento, pero se ha caído un mito.

 

¿Y cuál podía ser el secreto de ese amor tan duradero? (Más que nada para tomar apuntes…)

Se que la atracción física es un factor importante. Pero los cuerpos cambian, la belleza es efímera. Aunque en esto a lo mejor también estoy equivocada, porque cuando hace cuatro años te pregunté cuál era la talla de Pepa para un regalo de Reyes, me contestaste: “Para mi perfecta. Un poco bajita, pero a mi me gusta así”. Como siempre, papá, rompiéndome los esquemas…

Pero tenía que haber un ingrediente más y mucho más potente.

 

Al leer en el libro “AMOR: La fuerza que sostiene el mundo” de Francisco Castro Miramontes estas palabras:

 “El amor de la amistad es un gran regalo, porque nos ofrece la posibilidad de crecer interiormente, humanizándonos cada vez más. Me gusta la expresión clásica de que amigo/a es “quien me conoce y sin embargo me quiere”. A mí me gusta emplear más la palabra “amor” que “querer”, porque considero que el amor es el cimiento del mundo, la verdadera razón para vivir, lo único que de verdad justifica la vida misma, porque, ¿qué sería de la vida sin amor? Querer es algo volitivo, se quiere algo porque se necesita, porque es útil, porque nos gusta, porque en un momento dado nos ayuda o sirve para algo. El amor es mucho más bello y profundo, y por ello micho más exigente”

Por eso, al veros juntos con vuestras bromas, complicidades y, por supuesto, gruñidos, creo que la base, el gran pilar que os ha sostenido durante tantos años y de una forma tan sana, y permíteme decirte, envidiable, es la AMISTAD.

Hay una parte de ese AMOR que yo también me llevo de ti, porque aunque evidentemente no era de pareja, en los últimos diez años me has dicho muchas veces que yo era tu mejor amiga.

Gracias papá, por elegirme como amiga. Gracias por conocerme y sin embargo quererme. Gracias por ser la alegría de mi corazón.

 

Sé que «suena fatal» lo que voy a decir ahora, pero también sé que tú me entiendes. Hay una parte de mí que se siente profundamente agradecida de que te hayas muerto porque me está permitiendo relacionarme con Pepa (en este caso porque es la prota del post) de una forma auténtica. Sin hacer las cosas por cumplir contigo o por quedar bien. Está surgiendo una relación de amistad y de cariño sincera, elegida de manera voluntaria. Cierto es que tú eres el nexo de unión, no seré yo quien te quite importancia.

Esto también me está sucediendo con otras personas. Ya te iré contando…

Adela

 

 

Sin comentarios

Deja tu comentario